25/01/2026
ANALGESIA EN GATOS
🔹Valoración del dolor
La valoración del dolor en animales es de por si complicada y más aún en felinos. Se han buscado distintos métodos para establecer una valoración objetiva del dolor, pero actualmente ninguno de ellos ha sido realmente validado. Las modificaciones de las pautas de conducta son unos de los principales signos de la existencia de dolor en nuestros pacientes. El dolor intraoperatorio es más fácil de reconocer por cambios en parámetros fisiológicos como frecuencia cardiaca, presiones arteriales, frecuencia y patrón respiratorio, etc. Suele ser difícil el diagnóstico de otros tipos de dolor en el gato debido a su comportamiento estoico. Recientes estudios demuestran que hay modificaciones en los patrones de conducta felina frente a situaciones de dolor, y el conocimiento de estas modificaciones puede ayudarnos a un diagnóstico más preciso.
El diagnóstico de cuadros de dolor agudo (en el postoperatorio por ejemplo) es más sencillo que en el caso del dolor crónico. En muchos casos extrapolamos los signos (o expresiones) de dolor en el perro al gato y no es del todo real. Mientras que en el perro la vocalización puede aparecer como síntoma de dolor postoperatorio, es muy rara en el gato, salvo en situaciones de dolor muy agudo (pinzamiento, pisotón).
En los gatos es más frecuente que aparezcan modificaciones en el comportamiento social, alimentario y alteraciones de los hábitos higiénicos. En situaciones de dolor el gato suele hacerse huidizo, rehuyendo el contacto social con el propietario y/o con otros gatos que haya en casa.
Igualmente suelen buscar zonas resguardadas y oscuras en las que sentirse protegidos. También suelen adoptar posiciones de defensa de la zona dolorida así como pueden aparecer comportamientos de agresividad en situaciones de dolor, incluso en casos de dolor crónico, el propietario puede acusar una agresividad progresiva sin causa aparente.
Otro punto importante para valorar el dolor en gatos son las modificaciones en los hábitos alimentarios, tanto en la ingesta de alimentos como de agua. Los gatos que acusan dolor agudo suelen dejar de comer incluso no quieren beber (un postoperatorio doloroso por ejemplo). En el caso del dolor crónico nos solemos encontrar con una disminución del apetito y en ocasiones un apetito caprichoso. Una disminución del peso suele ser el resultado final. En dolores crónicos pueden aparecer alteraciones en los hábitos de eliminación, con deposiciones y o***as en lugares atípicos. También es característico que el gato cese en sus hábitos de aseo diario. En los casos de dolor agudo podemos observar que el gato ni o***a ni defeca, por ejemplo en un postoperatorio doloroso.
🔹Analgésicos
Los gatos presentan características especiales en el metabolismo de algunas dr**as ya que tienen una baja capacidad de glucuronización, concretamente por déficit en la UDP-glucuroninosyl-transfereasa.
-🔹Opiáceos
Tradicionalmente se ha evitado el uso de opiáceos puros en gatos por que se había asociado a reacciones adversas y excitación. Esto se debe a estudios en los que se usaban dosis excesivamente altas. El uso de dosis algo inferiores a las usadas en perros y conjuntamente con otros sedantes evita estas complicaciones. A diferencia con otras especies, el uso de opiáceos en gatos ocasiona una marcada midriasis que debemos tener en cuenta en la recuperación anestésica siendo preferibles zonas poco iluminadas.
El uso de agonista puros (OP3) se asocia con una mejor analgesia que la aportada por los agonistas parciales (buprenorfina) o agonistas-k antagonistas-µ (butorfanol).
En el caso del butorfanol, la analgesia la produce por agonismo en los receptores k y no es comparable a la de los opiáceos puros. Las propiedades analgésicas del butorfanol están siendo cuestionadas.
Se están estudiando vías alternativas para la administración de opiáceos. Así, la buprenorfina presenta una buena biodisponibilidad cuando se administra el preparado inyectable en la mucosa oral, muy parecida a la vía parenteral debido al pH bucal del gato (alcalino). Otra vía para administrar opiáceos es mediante el uso de parches transdérmicos ya sean de buprenorfina o fentanilo. En esta vía de administración nos encontramos con una variabilidad individual importante, y hay que tener en cuenta que debe de pasar un tiempo desde que se colocan en el paciente hasta que las concentraciones plasmáticas sean efectivas (12-24 horas mínimo).
Otro fármaco recientemente incorporado al uso en gatos es el tramadol, interesante como analgésico postoperatorio. Tiene la característica de actuar como opiáceo agonista puro, y además por bloqueo monoaminérgico.
🔹AINES
Los gatos presentan una especial sensibilidad a los antiinflamatorios no esteoideos, y en ocasiones no se administran por miedo a su toxicidad (renal y digestiva principalmente). Como se comentaba anteriormente, el principal problema viene por el déficit en la glucuronización hepática de estos fármacos existiendo además una variabilidad importante entre individuos (en el caso del carprofeno por ejemplo, la vida media de eliminación es de unas 20h, el doble que en el perro, pero además hay estudios que datan variabilidades individuales de entre 9 y 49 horas). Usados con precaución son buenos analgésicos, y administrados conjuntamente con opiáceos ofrecen una buena analgesia postoperatoria. En tratamientos prolongados hay que tener en cuenta los efectos secundarios, regulando la dosis, pauta de administración y con controles periódicos del paciente.
🔹Agonistas Alfa-2
En este grupo incluimos xilacina, romifidina, medetomidina y dexmedetomidina. Estos fármacos producen una buena sedación, relajación muscular y analgesia. No suelen usarse como únicos analgésicos, pero si en combinación con otros fármacos principalmente opiáceos en el perioperatorio ya que disminuyen las necesidades de otros agentes. Tradicionalmente se han utilizado dosis altas con importantes efectos cardiovasculares. El uso de microdosis disminuye estos efectos secundarios y permite usarlos de forma más segura y conservando los efectos beneficiosos.
🔹Ketamina
Anestésico disociativo que actúa por antagonismo de los receptores NMDA, con efecto analgésico a dosis subanestésicas. No es aconsejable confiar únicamente en la analgesia de la ketamina para procedimientos quirúrgicos, pero es un buen complemento al uso de opiáceos, permitiendo reducir las dosis de estos.
Dosis de 1-2 mg/kg tienen buen efecto como analgésico a nivel somático y neuropático principalmente. También podemos usarlo, previa administración de una dosis de carga, en infusión continua como parte del protocolo analgésico intra y postoperatorio.
🔹Otros analgésicos
En el tratamiento del dolor crónico se han utilizado los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina, clomipramina). La amitriptilina se ha usado para el tratamiento de cistitis idiopática intersticial con buenos resultados y escasos efectos secundarios y como coadyuvante en protocolos analgésicos.
La gabapentina (anticonvulsivante de uso en humanos) también ha demostrado tener un buen efecto como analgésico frente a dolor neuropático.
🔹Analgesia locorregional
Las técnicas locorregionales nos permiten un control del dolor de muy buena calidad, y aunque no podamos usarlas como técnicas únicas en anestesia, si pueden ser una herramienta fundamental en la anestesia equilibrada, y en el control del dolor postoperatorio. Podemos realizar diferentes técnicas locorregionales en la especie felina, pero aquí solo hablaremos de técnica epidural por su facilidad en la realización y su gran utilidad.
🔹Técnica epidural
Esta técnica es realmente sencilla en gatos, y consigue anestesia-analgesia del tercio posterior, por tanto la podemos usar en:
- Traumatología del tercio posterior
- Amputaciones de miembros o rabo
- Cirugía perineal
- Cirugía de abdomen posterior (vejiga)
- Extirpación de tumores en el tercio posterior
Para realizar esta técnica debemos tener a los animales, al menos sedados, y a ser posible bajo anestesia general, ya que el momento de introducción de la aguja en el canal puede ser bastante doloroso para el animal.
🔹Analgesia epidural vs. Anestesia epidural
Podemos realizar técnicas de anestesia epidural, administrando anestésico local, con lo que obtenemos bloqueo motor y sensitivo. O técnicas de analgesia epidural, administrando otros fármacos que solo consigan bloqueo sensitivo. La ventaja de las técnicas que solo producen bloqueo sensitivo es que el animal no se recupera con parálisis de tercio posterior y por tanto la recuperación suele ser más tranquila. La desventaja es que la analgesia conseguida no es tan completa como cuando usamos anestésicos locales a dosis convencionales.
Lo más frecuente es administrar anestésicos locales (lidocaína o bupivacaina) junto con un opiáceo (morfina), de esta manera tenemos analgesia completa (por el anestésico local) durante la cirugía, y una analgesia adecuada las siguientes 24 h (por la morfina).
Lo que sí es más o menos constante es el volumen total que debemos inyectar: 1 ml cada 4-5 kg. Si administramos más volumen puede migrar cranealmente y obtendríamos un bloqueo de los nervios que gobiernan la respiración.
🔹Riesgos
Todas las técnicas anestésicas conllevan un riesgo, y la epidural, aunque no está exenta de estos, si se realiza correctamente, no suele dar ningún problema en el animal:
➖Hipotensión por bloqueo ganglionar cuando usamos anestésicos locales
➖ Inyección accidental en seno venoso
➖ Migración de anestésicos o analgésicos a zonas craneales
➖Analgesia incompleta por fallo al realizar la técnica
➖ Convulsiones si algunos fármacos llegan a ventrículos cerebrales
Autores: Cabezas Salamanca, M.A. C.V. Ginzo de Limia, Sández Cordero, I.